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Medicina Familiar a domicilio
Ayudando a personas de edad avanzada en su propia casa
Un médico para toda la vida
Escrito por José Mª Morón el  27 Febrero de 2021
Hace ya algunos años Juan Gervas, médico general ya retirado, hablaba de la importancia de la longitudinalidad y la definía a través de dos componentes:

1. La atención por el mismo médico a lo largo de toda la vida de la mayoría de los problemas del paciente.

2. El reconocimiento, por parte del paciente, de una fuente de cuidados con la que se cuenta para el contacto inicial y para el seguimiento de la mayoría de los problemas.

Esto, que así explicado, parece fácil de conseguir, tiene sus complejidades y hay muchos factores que pueden influir sobre la ya mencionada longitudinalidad.

Inicios
Inicialmente, cuando nos enfrentamos a un problema de salud, nos planteamos acudir a un especialista en ese determinado problema. No cabe duda que en la mayoría de los casos, estos especialistas, por su experiencia en ese campo, nos puedan resolver el problema o, en el peor de los casos, nos irán revisando con el paso del tiempo para asegurarse de que esa dolencia permanece bajo control. Así, si se detecta una reagudización de un proceso crónico, se podría controlar bajo la supervisión del especialista. Es evidente que aquí hay presente cierta longitudinalidad, pero nos centramos en un solo problema.

Conforme avanzamos en edad, es frecuente que otras dolencias aparezcan y que además interactúen entre ellas. Esto requiere de la participación de varios especialistas, cada uno experto en su campo, y que con cierta frecuencia lleva a cierta disgregación en el cuidado a largo plazo de dichas dolencias.

Edad avanzada
Probablemente, en ese momento, también entren en juego otras especialidades con un punto de vista más generalista y que sirvan como referencia a esos cuidados a largo plazo. Evidentemente, no son expertos en alguna dolencia muy concreta pero tienen el conocimiento suficiente para conocer cómo interactúan y ayudar en la resolución de la mayoría de esos problemas. Obviamente, habrá momentos en que busquen el apoyo de otras especialidades para controlar ciertos problemas que requieren mayor experiencia.

Pero la vida avanza, y ocurren situaciones en las que llega el momento en que las personas encuentran cada vez más dificultad para acudir a las citas con sus médicos de referencia. Éstas pasan a ser en ocasiones no presenciales, ya sea a través de familiares o través de otras tecnologías, perdiendo el contacto directo con ese médico que ha sido referente durante tanto tiempo.

Una forma de mantener esa longitudinalidad consiste en desplazar el eje de la atención sanitaria desde el centro médico al domicilio del paciente.

¿Que aporta la longitudinalidad?

Si nos centramos en aquellos beneficios que aportan a una persona en concreto, lo primero a reseñar sería que el hecho de conocerse mutuamente facilita la atención que se presta. El médico conoce a su paciente con el tiempo y la persona atendida sabe donde tiene que recurrir cuando tiene un problema.

Así mismo, el médico llega a conocer a la familia y las características que rodean al paciente, lo cual también es importante de cara a tomar decisiones terapéuticas.

También el conocimiento y cercanía entre ambos favorece que se tomen en ocasiones decisiones en función de la evolución de una dolencia. Así, con el seguimiento en días posteriores a una consulta puede facilitar un cambio en la actitud diagnóstica o terapéutica, si así es preciso.

Algo importante es que, con el tiempo, el médico llegue a conocer las expectativas y deseos del paciente en relación a determinadas situaciones que se pudieran dar en el futuro, lo cual facilitaría la toma de decisiones llegado el momento.

Estudios

Pero todo esto, aunque puede ser más o menos evidente, además se ha medido. En 2013, en la revista de divulgación científica JAMA, se publicó un estudio donde se analizaron más de 3 millones de pacientes. Un 12% de estos pacientes tuvieron una hospitalización que se podría haber evitado. Aquellos que consultaban con mayor frecuencia al mismo médico tenían menos riesgo de ingresar en el hospital.

Otros estudios también han demostrado que personas de edad más avanzada y con varias enfermedades crónicas tienen un mayor riesgo de sufrir hospitalizaciones que podrían ser evitables si tuvieran una buena coordinación en el cuidado de sus dolencias.

Y cuando hablamos de prevenir hospitalizaciones ¿a qué nos referimos? De los estudios que se han realizado se ha comprobado que la causa más frecuente de hospitalización evitable es la insuficiencia cardíaca y le siguen de cerca infecciones respiratorias y urinarias. A continuación se encuentra un grupo derivado de las complicaciones de hipertensión, diabetes, asma y problemas cardíacos como la angina de pecho.

Mi programa

Si prestamos atención a estas causas, la gran mayoría de esos ingresos evitables podrían tratarse en domicilio al inicio del cuadro, aunque en ocasiones a pesar de los esfuerzos realizados termine en una hospitalización.

Por mi parte, estoy dispuesto a acompañaros en este camino. Si deseais más información podeis poneros en contacto a través del formulario en el siguiente enlace o pedir cita para visitaros y explicar mi proyecto en detalle.

José Mª Morón Franco


Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Dedicado a la atención de personas de edad avanzada en su propio domicilio. 
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